Los últimos datos facilitados por la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), ponen de manifiesto que las almazaras ya han vendido más del 82% del aceite producido en la presente campaña. En concreto, se han vendido 1.069.661 toneladas de las 1.298.503 producidas. Con estos datos, COAG ha puesto el acento en que las salidas el mercado se mantienen en líneas muy parecidas a las de la pasada campaña, pero los precios en origen «continúan bajando». Para la organización, la razón está en «el aumento de la especulación, la entrada de aceites de terceros países y la presión por parte de una parte del mercado de presionar los precios a la baja de cara a la próxima campaña».
El secretario general de COAG Jaén y responsable de Olivar de COAG Andalucía, Francisco Elvira, ha apuntado que los datos de la AICA vienen «a confirmar, las sospechas de que el mercado se está abasteciendo de aceite de terceros países y que está habiendo maniobras especulativas, que provocan una caída del precio del aceite en origen».
Desde UPA se ha subrayado que los olivareros andaluces acumulan ya unas pérdidas superiores a los 1.200 millones de euros desde el inicio de la campaña de comercialización, el pasado 1 de octubre de 2025, como consecuencia de unos precios en origen «artificial y surrealistamente bajos» y que continúan «muy lejos» del umbral de rentabilidad en el olivar tradicional.
Según UPA, en los 273 días transcurridos hasta el 30 de junio de 2026, los productores han dejado de ingresar más de cuatro millones de euros al día, una situación que califican de «insostenible» y que está poniendo en serio riesgo la viabilidad del olivar tradicional y de miles de pequeños y medianos agricultores.
Para el secretario general de UPA Andalucía, Jesús Cózar, los últimos datos publicados por la AICA «vuelven a confirmar que el agricultor continúa siendo el gran perjudicado de la cadena alimentaria».
Cózar ha incidido en que mientras otros operadores obtienen beneficios, los olivareros siguen vendiendo su aceite en origen en torno a 3,5 euros por kilo, muy lejos de los cinco euros que se calcula que es el umbral mínimo de rentabilidad para el olivar tradicional.


