29 de febrero de 2024
OPINIÓN
A
partir de ahora, contaremos también con la opinión quincenal de Francisco
Quiñones Martínez con su artículo “Reflexiones junto a la Fuente Taza”.

Paco,
como le gusta que le llamen, es maestro jubilado, ex alcalde y persona muy
activa e involucrada en diversos ámbitos de nuestra sociedad local, además de
poceño a carta cabal y con iniciativas –  unas veces escuchadas y otras no- pero
siempre con el objetivo de mejorar nuestro municipio.

REFLEXIONES JUNTO A LA
FUENTE TAZA
Hace unos meses, Luis Gámez, me
habló de la posibilidad de abrir su bloq, a colaboraciones periódicas,  a personas que  tengan algo que decir del pasado, del
presente y hacer propuestas  para el
futuro de nuestro pueblo.
Con el título de …”RELFEXIONES JUNTO A LA FUENTE TAZA”  y con el subtítulo que corresponda,- según el contenido,- utilizaré   recuerdos y experiencias  como pretexto 
para mirar el presente y, si es posible, proyectarlas hacia el futuro.
Los escritos, tendrán  una
periodicidad  quincenal y pretenden  despertar el interés por  nuestro pueblo;  huir
de la resignación y pensar que,  muchas
cosas, pueden mejorar ,a poco que  nos lo
propongamos.
¿FEO?, NO.QUIZÁ POCO AGRACIADO…
¿ Cuántas veces hemos escuchado
esta pregunta?,
-¿Cómo iba la novia?. Y, la
respuesta  siempre la misma; preciosa, “bonica”, radiante, muy original, nadie dice…”iba  horrible”, “hecha  un adefesio”… y, es verdad, no hay novia fea el día de su boda; el vestido, el peinado, el maquillaje, los
zapatos y, ..sobre todo su rostro, lleno de alegría, que irradia ilusión y
esperanza en el futuro…
Cuando alguien me ha dicho…Paco,
que pueblo  más feo tenéis, mi respuesta
siempre ha sido la misma:
-Feo no, quizá poco agraciado. A
continuación, me he preguntado,¿ qué pasaría si todos los poceños  hiciéramos de Pozo Alcón  “una
novia”
  a la que diariamente  “arregláramos”
para una inacabada boda?. Pasaría que, presentaría una “cara” radiante y,
quiénes nos visitan dirían: da gusto
pasear por sus calles limpias, contemplar sus edificios  relucientes, solares vallados, medianeras
enlucidas y pintadas, buena iluminación, parques infantiles cuidados y bien
dotados de “cacharros”…
-Pozo Alcón, sin ser  bonito, que no lo es, puede ganar mucho
si  lo deseamos  fervientemente,  y ponemos manos a la obra. El recurso fácil y,
más a la mano, sería el de  siempre; la culpa es del Ayuntamiento. Recuerdo, no con nostalgia,-simplemente recuerdo-
aquellos años 50, 60, 70 y parte de los 80, del pasado siglo, y veo a mi madre,
barriendo –diariamente- aquella  calle de tierra (polvo en verano y barro en
invierno) de la que recogía una espuerta ( de pleita, claro) entre la tierra y  las deyecciones que, mulos y burros dejaban a
su paso, camino de los “bancos”;
aquellos animales, compañeros  inseparables e imprescindibles en aquella
agricultura
de subsistencia , que
ocupaba a los poceños, casi al  cien por
cien.
Una vez limpia la calle, tocaba 
blanquear el humero”,   aquella pared de la lumbre, -generalmente de
yeso-, centro de la cocina, que  en los
hogares más humildes –que eran casi todos-  
se convertía   en la estancia más
importante de la casa, pues además de cocinar en ella,. hacía de comedor y
habitación de estar. Esto, que hacía mi madre, a la misma hora de cada día, lo
repetían todas las vecinas,  que
completaban la faena “blanqueando” los bajos de la casa; el resultado, una calle muy humilde pero muy limpia.  (continuará)                          

Fco. Quiñones  Martínez

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