26 de julio de 2021

Pozo Alcón: La historia y sus gentes IV por José Manuel Leal

EL BAÚL DE LOS SUCESOS. “Pedrada en la Cabeza y Robo de Papeles”

Como ya vimos en el artículo anterior, el precio total de la Independencia de Pozo Alcón respecto de Quesada fue, finalmente, de 7500 ducados y 15 pagas de 70312 maravedíes, a pagar de 15 en 15 años, por San Miguel, cuya festividad es el 29 de septiembre, cuando ya se habían realizado la mayor parte de las faenas del campo. También apuntábamos allí una suma indeterminada de gastos derivados de todo el largo proceso, como serían los representantes judiciales, pago de papeles o viajes.
Un suceso lamentable y violento vino a enturbiar aún más el proceso judicial. El 9 de marzo de 1650, uno de los dos alcaldes de Pozo Alcón, Jerónimo García, manda abrir un proceso de averiguación, porque “…se le había dado noticia de que Cristóbal de Cuenca, vecino de esta Villa, persona que fue a la Villa de Madrid con despachos de esta Villa, está herido con dos heridas en la cabeza…”.
El caso es el siguiente: el miércoles 23 de febrero, estando el representante del Pozo en Madrid, en la casa de Don Rodrigo de Tapia, se presentó Don Cristóbal de Villaviciosa, representante de Quesada, y le preguntó que si era del Pozo. Cristóbal de Cuenca – sea en lo que él consideraría una maniobra de despiste, sea por temor a cualquier incidente- como después se confirmó, le respondió que ni era del Pozo ni conocía de tal lugar. Insistió el de Quesada varias veces en que lo conocía y, otras tantas, negó el del Pozo. Finalmente lo acusó de mentiroso. Hasta aquí el incidente.
A la vuelta para Pozo Alcón, Cristóbal de Cuenca es atacado y le roban los papeles que traía para la Villa: “…y miércoles, día dos del dicho mes de marzo de este año, salió para Villanueva y que a hora de las dos de la tarde, viniendo por Sierra Morena, de esta parte de la Venta Quemada, adonde había mucho monte y tierra muy excusada y peligrosa, de un barranco salió un hombre al encuentro por detrás y le dio una pedrada en la cabeza, detrás del oído derecho. De manera que lo derribó en tierra adonde lo dejó por muerto por más de dos horas y que, cuando volvió en sí, se halló sin los papeles que traía para esta Villa”.

El representante del Pozo tuvo que permanecer dos días en Villanueva donde fue curado por un cirujano. Al llegar al Pozo, el bachiller barbero Francisco Vela Pérez certificó las heridas (Hago aquí un inciso para recordar que, antiguamente, los barberos realizaban pequeñas operaciones médicas, que incluían desde sangrados a extracción de muelas. Todavía queda en el recuerdo de algunos poceños la figura del Tío Cuco, el último barbero que extraía muelas).
Las sospechas de la pedrada y el robo recayeron inmediatamente en el representante de Quesada: “…preguntado si vio o conoció al hombre que le quitó los papeles en Sierra Morena, o si tiene sospecha de alguna persona, dijo que no vio a nadie y que la sospecha que tiene por las preguntas que le hizo Don Cristóbal de Villaviciosa, que fue hecho de suyo y por su orden”.
Este robo pudo dilatar aún más el proceso judicial y los gastos y, aunque el contenido de dichos papeles no se especifica en los textos, por las fechas, no pueden ser otros que la sentencia de 14 de febrero de 1650 que ponía fin a las pujas por el precio de la independencia. El Pozo acusó a Quesada del robo y de actuar en todo el proceso con mala fe. Y es que la Villa de Quesada perdía, definitivamente, con la separación “uno de los mejores lugares de su término”.

Fragmento de las Probanzas de Quesada

Pero ya todo estaba hecho y no tenía marcha atrás. El objetivo común se había logrado. La unión de todo un pueblo había dado sus frutos y, como aparece en una placa en la entrada del Ayuntamiento, se consiguió gracias al esfuerzo de “Los vecinos de esta Villa, todos juntos, de por sí y por el todo”.
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José Manuel Leal

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