26 de julio de 2021

Pozo Alcón, La historia y sus gentes por José Manuel Leal

LOS NIÑOS DE LA GUERRA

Quiero con este artículo resaltar unos hechos de solidaridad que engrandecen la memoria colectiva de todo un pueblo y muestran su generosidad y su entrega en tiempos difíciles: se trata de la acogida que aquí se hizo a un numeroso grupo de niños y niñas que fueron evacuados de Madrid, totalmente cercada y bombardeada, en enero de 1937. Aquí fueron recibidos, aquí pasaron toda la guerra, y aquí permanecieron algunos de ellos una vez finalizada la contienda.

El periódico «La Libertad», de 20 de diciembre de 1936, da noticia del «generoso ofrecimiento de la España antifascista» para acoger a niños de entre 4 a 16 años, evacuados de Madrid a través del Comité de Auxilio al Niño. Pozo Alcón se ofreció a albergar nada más y nada menos que a 200 de ellos. En total, salieron de Madrid en aquellas fechas unos 3500 niños que se repartieron por toda la retaguardia.

El mismo diario, el día 15 de enero de 1937, publica: «Las expediciones de niños organizadas por la Delegación de Evacuación, con la colaboración del Comité de Auxilio al Niño, que salieron el día 10 para Canena, Úbeda y Pozo Alcón (Jaén) han llegado a sus puntos de destino sin novedad alguna, siendo recibidos en los respectivos lugares con gran afecto, encontrándose los niños acogidos en casas particulares por familias que los atienden perfectamente«. Y, por fin, el 23 de enero vuelve a informar de que «se confirma la llegada a Pozo Alcón de 80 niños«, una cifra muy superior a los que llegaron a otras poblaciones mucho más grandes, como Úbeda, Jaén o Barcelona.

Una vez distribuidos estos niños y niñas, se presentaron dos problemas que tuvieron una rápida solución: la educación y el mantenimiento de «los madrileños». La mayoría de ellos recibieron su enseñanza en el amplio salón (el salón de las pinturas) de la casa de Manuel Torres Quiñones, que a tal efecto había sido requisada. Otros, en el Fontanar, estuvieron en la escuela bastante tiempo con Ángeles Hinojosa Hidalgo y su esposo, el maestro Francisco Hortal.

En cuanto a la alimentación, ropa y mantenimiento, se emitieron unos sellos de 5, 10 y 50 céntimos, que eran los que se usaban para la numerosa correspondencia que entonces había. En ellos, rodeados por la leyenda «ASISTENCIA SOCIAL POZO ALCÓN», podemos ver cómo la madre, con ambas manos apoyadas en el hombro del niño, va a entregarlo con cara sonriente y confiada al Comité de Auxilio al Niño, simbolizado por dos brazos extendidos con las manos abiertas. Sellos similares se emitieron en otros lugares como Alcoy, Alicante, etc.

La confirmación definitiva de la presencia de estos niños la encontramos ya en la Navidad de 1939. En un artículo publicado en el periódico «Ideal» el 29 de diciembre, Manuel Antiñolo Quiñones escribe: «¡Navidad de la Victoria! El sentimiento familiar y cristiano sale del hogar y extiende su acción bienhechora a los niños desvalidos de Pozo Alcón. ¿Todos? Son muchos los niños que la actuación criminal de los rojos hundió en el dolor y la miseria. Sesenta de estos niños los veo, en este día navideño, sentados ante las 15 mesitas del comedor de Auxilio Social«.

Se trata, claro está de los mismos niños que llegaron a Pozo Alcón en enero de 1937 y que, en diciembre de 1939, nueve meses de haber finalizado la guerra, todavía permanecían aquí.

En este punto podríamos preguntarnos qué pasó después con estos niños. Es muy difícil saberlo. Probablemente algunos fueron recogidos por sus padres o familiares, lo que resultaría muy complicado ya que muchos habrían muerto en la guerra y otros no podrían hacerse cargo de ellos. Muy probablemente algunos serían enviados a hospicios de Jaén o Úbeda. Y muy probablemente algunos de ellos permanecieron en el pueblo, integrados ya en las familias de acogida, como fue el caso de Domingo de las Heras Posetti, acogido por una familia en las Cuevas amarillas, en cuya persona y memoria quiero también simbolizar el recuerdo del gran esfuerzo colectivo que el pueblo de Pozo Alcón realizó en aquel período tan doloroso de nuestra historia.

José Manuel Leal      

6 comentario en “Pozo Alcón, La historia y sus gentes por José Manuel Leal

    1. Muchas gracias,Paco. La Biblioteca Digital de Prensa Histórica es una maravilla. Hay también allí otra página exclusivamente de Andalucía. Es sólo cuestión de echarle tiempo. Un saludo.

  1. Sr. Leal, muchas gracias por su artículo que pone al Pozo Alcón, de hace 83 años, como ejemplo de empatía y solidaridad. Los poceños, por regla general, reaccionamos mejor en situaciones críticas, de miseria… sobre todo, si son generalizadas, quizá, porque no tenemos que estar pendientes del progreso de los demás; en estas ocasiones, somos capaces de quitarnos el pan de la boca para dárselo a los demás, como demuestra el episodio que nos cuentas.
    Me llama la atención la referencia al art. de D. Manuel Antiñolo Quiñones, a la sazón, Cronista Oficial de la Villa de Pozo Alcón. Olvida el papel de aquellos “rojos” que se quitaron al pan de la boca y que dieron cobijo , como uno más de la familia a aquellos niños que huían de los bombardeos criminales, sobre Madrid, de las aviaciones fascistas de Hitler, Mussolini y Franco.¿ Navidad de la Victoria…? . El Sr. Antiñolo, con esta palabras, viene a decir: “rojillos de Pozo Alcón” ha llegado la hora de que paguéis, por estos años de República, pero, sobre todo, por estos tres de Guerra Civil; habéis humillado a las élites de este pueblo, vosotros, que sois unos analfabetos. De ahora en adelante, tendréis que olvidar el rojo y soportar el azul de los falangistas, tendréis que levantar el brazo en señal de sumisión al caudillo, no podréis levantar el puño símbolo del comunismo, dejaréis de cantar la Internacional y tendréis que aprender y cantar el Cara al Sol, las fuerzas del orden, primero castigarán y luego os preguntarán…” Desde abril de 1939, bastantes poceños, víctimas del rencor y de la venganza de los “vencedores”,(a través del chivatazo) ingresaron en cárceles y campos de concentración franquistas. Fueron muchas las madres, esposas y hermanas las que se humillaron para conseguir un “aval” que liberara a sus familiares… no se preocupen, no diré nada más sobre el sufrimiento de aquellas poceñas.
    El contenido de la reseña, del art. del Sr. Antiñolo, tiene la suficiente carga de odio y rencor, contra la mayor parte del Pueblo de Pozo Alcón, para que, este Ayuntamiento, si, este del 2020, revise su nombramiento, como Cronista y lo revoque y lo deje sin efecto, por su actitud antidemocrática y carente de humanidad.
    De nuevo gracias, José Manuel.

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