25 de julio de 2021

Pozo Alcón: La historia y sus gentes, XVI, por José Manuel Leal

LOGIA MASÓNICA “ESTRELLA FLAMÍGERA”

Si recordamos el artículo anterior, veíamos que algunos de los firmantes del documento en que se pedía un reconocimiento para el alcalde, pertenecían a la masonería, en concreto a la logia “Estrella Flamígera nº 133. La masonería llega muy pronto a Pozo Alcón y se encuentra entre las tres primeras logias que se fundaron en la provincia de Jaén. Ahora bien, sobre qué es la masonería y cómo y por qué llega a Pozo Alcón es de lo que va a tratar este artículo.

No es éste el lugar más adecuado para dilucidar la esencia y naturaleza de la masonería, ni sus orígenes, características, grados o fines. Baste con decir que para sus enemigos es la misma encarnación del Mal y su esencia última es satánica; mientras que para sus adeptos consistiría en el Bien Supremo para la Humanidad, en la búsqueda de la armonía cósmica establecida por el Gran Arquitecto y, en resumen, la lucha por los ideales de la Revolución Francesa, la libertad, la igualdad y la fraternidad, en contra del oscurantismo y de la represión política, social y religiosa. El régimen franquista se cuidó muy mucho de incautar y guardar toda la documentación referente a la masonería española que se encuentra en el Archivo de Simancas. El franquismo convirtió a la masonería en el mayor enemigo de España: se trataba de “la conspiración judeomasónica y comunista contra la Patria”. Para Franco, la masonería era la fuente de todos los males, cuyo único objetivo era la destrucción de España y de su esencia católica. Dejando aparte el valor documental e histórico que esta obsesión aporta a los historiadores, uno de los mejores estudios sobre la masonería en Jaén, además de las obras del estudioso del tema Gay Armenteros, es el libro “Los secretos de la masonería en Jaén”, de Luis Miguel Sánchez Tostado y José Manuel Higueras Lorite, obra que será la base de este artículo.

Las ideas masónicas llegaron a Pozo Alcón en el último tercio del S. XIX, a través de ingenieros, abogados o trabajadores para la construcción del canal de riego, el canal de Iturralde, que había comenzado inmediatamente después de la concesión del permiso en 1875. No es que Iturralde fuera masón, porque no tenemos ninguna prueba que lo demuestre, pero sí es cierto que era republicano y que, de hecho, en 1872, como presidente del Comité Republicano, sublevó al Ayuntamiento de Jaén y proclamó la Primera República, un año antes de su llegada oficial. Pero uno de los que sí vinieron para esta obra fue el granadino José Pérez Jiménez, o Jimeno o Gimena, porque hasta en esto el misterio rodea al personaje. También en cuanto a su profesión, ya que en algún sitio aparece como “ayudante de ingeniero”, en otro como “abogado”, e incluso como “empleado”. Lo que está fuera de toda duda es que llegó a Pozo Alcón, procedente de Cádiz donde se había iniciado en la masonería, en 1877, con 35 años, casado, y que vivió en la calle Tosca. Él fue el fundador y primer Venerable Maestro de la logia masónica “Estrella Flamígera” de Pozo Alcón.

Pero, como es lógico, para que estos ideales masónicos pudieran cuajar, hacía falta un ambiente previo, un campo abonado donde pudieran arraigar, y ese terreno fue en primer lugar la minería, concretamente una Sociedad minera constituida por 24 socios de Gor, 96 socios de Pozo Alcón y 3 de Zújar. Desde mediados del S. XIX, tres minas “San Sebastián”, “Ntra. Sra. del Carmen” y “Siete cielos”, todas ellas de plomo, se habían registrado en Gor, entre otros por el poceño Julián Monje, y constituido la Compañía de Explotación. Aunque los socios de Pozo Alcón eran mayoría, la Junta directiva tenía que estar constituida por socios de Gor; no obstante: “…en la villa de Pozo Alcón se nombra una Junta Auxiliar compuesta de tres socios y un representante de Zújar”. Pues bien, volviendo a nuestro tema, no sería nada extraño que en este ambiente de contacto con ingenieros, capataces y mineros entraran en contacto con las ideas masónicas. Esto explicaría también que, como veremos, la logia se constituyera inicialmente con masones de Pozo Alcón y de Zújar. Y no podemos olvidar, ya por último, como “ambiente previo”, el hecho de que algunos de los miembros de la logia inicial tenía estudios superiores y se habían movido en círculos masónicos granadinos. De hecho, en el libro de Sánchez Tostado se afirma: “…alguna logia de Granada, propagando la filosofía de la Orden por aquellos lares, sumó adeptos con rapidez, seguramente inspirados por José Pérez Jiménez, el masón más veterano, iniciado en diciembre de 1875”.

La logia “Estrella Flamígera” de Pozo Alcón, integrada en el Gran Oriente Nacional de España –una de las ramas de la masonería en España- es la más antigua de la que disponemos de documentación original. Por su sello y algunas crónicas, sabemos que fue fundada el 16 de diciembre de 1879. A continuación, podemos ver su cuadro lógico, es decir, los componentes de la logia:

La letra «Z» señala a las personas de Zújar

Veamos ahora con más detenimiento este cuadro:

  • José Pérez Jimena. Su nombre simbólico Lamennay, se refiere a un famoso teólogo francés. En cuanto a la profesión en este texto figura como empleado. Es el Venerable Maestro (V.M.), además de fundador de la logia, es el cargo de mayor importancia que dirige y preside la logia.
  • Nicolás Quiñones Moreno. Su nombre simbólico, Patria, es muy común en la masonería y muchas logias se constituyeron con este nombre. El masón Evaristo Fernández de San Miguel y Valledor, duque y Grande de España, y Presidente del Gobierno a partir de 1855, fue el más célebre masón con ese nombre simbólico. Muy probablemente sería por éste por lo que el médico tomara tal nombre. Era el Secretario y Orador (Sec. y Or.) y encargado de levantar actas de las “tenidas” (reuniones) y además era el responsable de guardar los sellos.
  • José Quiñones Herrera. Su nombre simbólico, Globo. Los “globos” son dos elementos simbólicos de la masonería que representan la Tierra y los Cielos. La contemplación de estos cuerpos inspira al hombre un justo respeto a la divinidad y a sus obras, y le anima al mismo tiempo al estudio de la astronomía, navegación, geografía y de las demás artes que dependen de éstas, que tan grandes bienes han reportado a la sociedad.  Este nombre simbólico se corresponde perfectamente con su condición de comerciante. Era el Segundo Vigilante (S.V.) y, dado que el Primer Vigilante era de Zújar, José Quiñones pasó al cargo de Venerable Maestro cuando la logia se partió en dos.
  • Antonio Quiñones Guirado. Su nombre simbólico, Galileo, referido a Galileo Galilei, el astrónomo, ingeniero, filósofo, matemático y físico renacentista. Los masones se dedicaron con especial atención al estudio de todas las Ciencias de la Tierra. Las figuras de Giordano Bruno y Galileo se convirtieron en el símbolo de las ideas científicas que ponían en entredicho las tradicionales enseñanzas de la Iglesia Católica.
  • Justo García y García. Su nombre simbólico, Franklin, se refiere a Benjamín Franklin, célebre político, científico e inventor. Fue también un influyente masón norteamericano. Este “empleado” ejercía la labor de “Limosnero” (Limos.) y se encargaba de recibir los donativos de todas las reuniones para la beneficiencia; también se ocupaba del bienestar de todos los miembros y sus familias. Su cargo simboliza la hermandad y ayuda mutua, que es una de las características de la masonería.
  • Andrés Martínez Gallego. Su nombre simbólico, Cervantes, referido al célebre escritor. Era propietario y ejercía el cargo de “Preparador” (Prep.), encargado en las iniciaciones de introducir y preparar al recién llegado.
  • Francisco Carmona García. Su nombre simbólico, Moisés, referido al célebre patriarca bíblico. Este propietario, con el grado más bajo, grado 1, era el “Guarda del Templo Externo” (G.T.E.), encargado de recibir a los visitantes o masones que se acercan al taller.
  • Miguel Martínez Gallego. Su nombre simbólico, Lope de Vega, referido al célebre escritor. Este propietario, también de grado 1, era el “Hospitalario” (Hosp.) y su misión era la de ayudar al “Limosnero” en la recogida de fondos y mantenimiento de otros masones y sus familias.
  • Ángel María Toral y García. Su nombre simbólico, Confucio, es un homenaje a la mística oriental, muy relacionada con la masonería. Este propietario se integró posteriormente en la logia. Ejercía el cargo de “Diácono” (Diac.) y su misión principal consistía en transmitir las órdenes de unos a otros.
  • Antonio García y García. También se integró más tarde. Su nombre simbólico, Mendizábal, referido a Juan Álvarez Mendizábal, militar que encabezó la masónica sublevación de Riego, la que dio paso al Trienio Liberal. Este propietario ejercía el cargo de ayudante del Limosnero.

Todos los miembros de la logia, a excepción de los dos primeros, se iniciaron en 1879, por lo que el ascenso a “Compañero” y a “Maestro” de algunos de ellos se realizó ese mismo año. Y, lógicamente, toda logia masónica necesita de un lugar más o menos secreto, en cualquier caso discreto, para sus reuniones, para las llamadas “tenidas”, y este lugar es la logia propiamente dicha. La organización del lugar responde a un diseño establecido y muy similar para todas ellas, independientemente de su tamaño y ubicación. Y ahora voy a formular una hipótesis bastante atrevida y que se basa en varias presuposiciones; pero, antes, les invito a detenernos un momento en las dos imágenes siguientes de un plano de distribución y de una logia, respectivamente:

Pues bien, hay una gran sala en una casa de la localidad que cumple con todos los requisitos de una logia masónica. No puedo publicar fotografías por ser un domicilio particular, pero quienes la conozcan verán inmediatamente las similitudes. Pero, para que se pudiera afirmar que ésa fue efectivamente la logia, tendríamos que asegurarnos antes de que esa casa perteneciera en aquel tiempo a alguno de los hermanos García y García u otro “propietario” de la logia. Lo que está claro es que si no fue la logia original, ciertamente se hizo siguiendo aquel modelo.

La logia, como ya hemos visto, partía con un gran problema inicial, un hándicap como era el hecho de que la mitad de sus miembros fuera de Zújar. De los 14 masones iniciales, 6 eran de aquella villa, y cuando se constituyó la logia “Sinceridad”, nº 148, de Zújar, fundada en junio de 1880, todos los zujareños se marcharon a aquella logia, quedando sólo los oriundos de Pozo Alcón y, posteriormente, otro miembro de Hinojares. Además de esto, la logia se había convertido en una especie de pequeña familia endogámica. Esto se aprecia viendo los apellidos, con dos parejas de hermanos (los Martínez Gallego y los García García) y otros tres con el apellido Quiñones, y cinco de ellos figuran con domicilio en la “Plaza”.

En el último documento existente de esta logia, de José Pérez, de 25 de junio de 1881, éste se disculpa por no haber extendido la masonería por la zona debido a la «… falta de vías de comunicación con los pueblos inmediatos y la carencia en éstos de hermanos que pudieran dedicarse a la práctica y propagación de nuestros ideales» .Como vemos, y una vez más, las malas comunicaciones de Pozo Alcón frenaron su posible influencia en la zona; pero, y esto es lo más importante, las ideas masónicas de la logia “Estrella Flamígera” constituyen el germen más inmediato tanto de las ideas liberales, como del republicanismo en Pozo Alcón.

José Manuel Leal

NOTA: Para que este estudio quedara completo, tendríamos que acceder a ciertos documentos originales como los sellos, cartas y otros, que se encuentran en el Archivo de Simancas (legajo 759-19ª). También sería muy interesante consultar los propietarios de las minas de Gor, documentación que se encuentra en una notaría de Guadix. Por último, también poder constatar la existencia física de la logia.

Un pensamiento en “Pozo Alcón: La historia y sus gentes, XVI, por José Manuel Leal

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