2 de agosto de 2022

Pozo Alcón: La Historia y sus gentes. XLII

Foto: Libro escolar franquista. Así quiero ser . El niño del nuevo Estado.1940

 POCEÑOS EN EL EJÉRCITO FRANQUISTA

Por José Manuel Leal

La guerra estaba definitivamente perdida para la República. En realidad, y tal como hoy sabemos, es muy probable que la guerra estuviera ya perdida desde el principio. La posición de Inglaterra y Francia de no intervención en la guerra española obligó a la República a depender casi exclusivamente del apoyo de la Unión Soviética. Mientras tanto, el bando rebelde contaba con el apoyo total de la Alemania nazi y la Italia fascista. Otros varios factores esencialmente políticos y militares auguraban el resultado final.

Si escasa era la información de que disponíamos para conocer la participación de los poceños en el ejército republicano, menos aún es la que tenemos sobre los soldados poceños en el bando franquista. Aparecen éstos en dos o tres interesantes documentos de la Causa general y en alguna noticia periodística de 1940 sobre la constitución de la Comisión Gestora Municipal y otros cargos de la Falange, donde se especifica la condición de excombatientes de varios de ellos. Veamos, en primer lugar, lo que aparece en la Causa General:

Figuran aquí un maestro y dos soldados. José Fidel Carmona, que pertenecía a la Falange, de 29 años, había estudiado el Magisterio en las Escuelas del Ave María de Granada, donde conoció a otro poceño, el maestro republicano Francisco Hortal, del que ya nos hemos ocupado en otras ocasiones. De haber participado en su asesinato en Montoro (Córdoba), el 24/12/1936, fue acusado en 1941 José Cruz García. De José Cruz sabemos que en 1940 estaba preso en el campo de concentración de Dos Hermanas (Sevilla) y, según el documento que firma el alcalde Agustín Tirado, al año siguiente se hallaba preso en la prisión de Jaén, donde fue fusilado.

Los otros dos muertos en guerra que aparecen eran soldados: Pedro Jurado Moreno, que murió en el frente de Granada, aunque desconocemos las demás circunstancias, y Francisco Lara Moreno, de quien se dice que había muerto en el frente de Teruel. Sin embargo, cinco años después, en 1946, se adjunta un último documento a la Causa General en el cual aparece, entre otros “que murieron asesinados por las hordas rojas durante la dominación marxista”, nuestro paisano Francisco Lara quien, en realidad, había sido fusilado al ser sorprendido mientras desertaba. El documento dice: “…y finalmente que Don Francisco Lara Moreno, hallándose, como el anterior, incorporado al ejército rojo en el Sector de Peralejos del Frente de Teruel, sobre las 16´30 horas del día 13 de diciembre de 1937, fue también asesinado por miembros del Ejército Rojo que le sorprendieron cuando intentaba evadirse a Zona Nacional”. El documento nos aporta más datos de Francisco Lara: “…hijo de Pablo y Francisca, del reemplazo de 1930, natural de Pozo Alcón, de oficio del campo y casado con Joaquina Sánchez Palacios de cuyo matrimonio quedó un hijo”. Finaliza el documento, realizado por el Fiscal de la Causa General, ordenando que en las tumbas de todos ellos figure una inscripción en la cual “se hará constar que murieron gloriosamente por Dios y por España”.

Éste fue el curioso caso del soldado Francisco Lara. Hemos de suponer que alguien, algún testigo, debió aportar los datos y circunstancias de su muerte, incluida la hora de su huida, y que familiares o amigos consiguieran que su caso fuera recogido por el fiscal de la Causa General de Jaén. Y también podríamos suponer que otros soldados habrían intentado igualmente desertar y fusilados al ser sorprendidos, sin que nadie dejara constancia de ello, por lo que sus nombres no figurarían en ningún registro.

No podemos terminar este apartado sin, al menos, hacer referencia a la suerte de otro poceño de adopción, aunque nacido en Peal de Becerro, y que realmente sí fue asesinado por la barbarie fratricida; se trata de Aquilino Rivera Tamargo. Siendo sacerdote en Huéscar, fue detenido allí y fusilado el 22/11/1936 en Almería, por lo que fue elevado, no hace mucho, a la condición de Beato y mártir de la Iglesia. Aquilino, en su niñez, llegó a Pozo Alcón con su familia, sin duda porque tendría alguna relación familiar con el párroco Ambrosio Tamargo, aquel que, si recuerdan los lectores, tuvo serios problemas con el alcalde liberal Manuel Bustos. Como anécdota final, diremos que en 1924, en la Feria, siendo Aquilino seminarista, actuó junto al otro poceño realmente asesinado, José Fidel Carmona, en una representación teatral en el local del “Teatro Variedades” de Pozo Alcón. Y ambos habrían de morir asesinados en tan trágicas circunstancias con un mes de diferencia.

En cuanto a otros poceños que lucharon en la guerra en el bando fascista, disponemos, como ya hemos señalado,de una noticia aparecida en el Diario Jaén el 30 de mayo de 1940. En ella aparece el nombramiento de una nueva Gestora municipal, que sustituía a la que se constituyó espontáneamente al final de la guerra, presidida por el alcalde Agustín Tirado, maestro que había sido en el Fontanar, y excombatiente. También lo eran, según esta noticia: Juan Montes (pequeño labrador); José Balaguer Pizarro (comerciante); Macario Bustos (pequeño labrador); Alberto Sánchez (sastre), que figura como “Delegado de excombatientes”; Francisco Torres Cortés (obrero del campo); y Francisco Gámez Bustos (pequeño labrador).

Por otra parte, también sabemos de la existencia de dos militares que lucharon en el ejército franquista: Abrahán Salazar Padilla y Adolfo Segura Salazar. El primero de ellos, cuando era teniente de infantería, en 1940, formó parte como vocal en el Consejo de Guerra que condenó a la cárcel al maestro Hortal y a su mujer, Ángeles Hinojosa. Salazar Padilla, que había luchado en el frente granadino, finalizó su prestigiosa carrera militar como coronel de aviación con destino en el Estado Mayor de la Aviación Táctica. En 1992 fue el pregonero de la Feria de Pozo Alcón.

 Respecto al segundo, Adolfo Segura Salazar, también luchó en los frentes granadinos, donde fue gravemente herido. En 1949 fue designado como alcalde de Pozo Alcón. Así lo recogía el corresponsal MAQ en el periódico Ideal (19/03/1949):

“Por designación gubernativa se ha posesionado de la Alcaldía don Adolfo Segura Salazar. El señor Segura Salazar es excombatiente y caballero mutilado de la guerra de liberación. Al producirse el Alzamiento nacional pertenecía, como sargento, a las fuerzas de guarnición en Granada. Luchó con ellas en la capital y luego en los frentes cercanos, donde recibió una grave herida que le apartó de la lucha y motivó su pase al Cuerpo de Caballeros Mutilados por la Patria”.

Aprovecho la ocasión para decir aquí que, bajo el mandato en la alcaldía de Adolfo Segura, se realizaron importantes obras públicas y gestiones, entre las que podríamos señalar la construcción del mercado de abastos, el puente de la Canaca o la colocación de un busto de Antonio Lazo Rebollo. Suyas fueron también las gestiones, junto a Santos Torres Antiñolo, para la construcción del futuro pantano de la Bolera. Segura Salazar murió muy joven, con 45 años, en 1962.

Hasta aquí los pocos datos de que disponemos sobre la participación de los soldados poceños en un bando y en otro.

José Manuel Leal

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