29 de febrero de 2024

Pozo Alcón: La Historia y sus gentes. L

El cura, Máximo Marín, el ministro Vigón y el alcalde, Adolfo Segura. 1961. Foto Jesús Requena López

LOS ALCALDES DEL SIGLO XX (HASTA 1979)

Por José Manuel Leal

Vamos a intentar, con el último artículo que cierra esta serie, establecer un listado de alcaldes de la época estudiada y acercarnos, aunque sea de manera provisional, a la realidad del Ayuntamiento, el palenque municipal del que por entonces se hablaba, a través de una semblanza de sus Regidores. Repito la provisionalidad de este estudio que está abierto a cualquier posible corrección y, desde luego, ampliación. Para ello, organizaremos este estudio en los tres grandes periodos políticos en que se pueden dividir: la Restauración Borbónica, la República y el Franquismo.

Durante el primer cuarto del S. XX, la política en España estuvo marcada por el régimen de la Restauración con la alternancia en el poder de liberales y conservadores que, en realidad, eran las dos caras de la misma moneda y que frecuentemente “pactaban” los resultados de las elecciones antes de que se celebraran. En los pueblos, la política se reducía prácticamente al control del “Reparto de Utilidades”, es decir, los impuestos locales que cada vecino debía pagar y, en función de quién estuviera en el poder, beneficiaba a los amigos y perjudicaba a los contrarios. Los entonces llamados “caciques” establecían una política de favores en todos los niveles.

La política de la Restauración en Pozo Alcón tiene una doble y distinta influencia: una influencia liberal que procede de Granada, y otra conservadora que viene de Jaén. Efectivamente, desde Granada, el liberal José Manuel Segura Fernández influye en el partido a través del “cacique” Manuel Bustos Quiñones; mientras que, desde Jaén, Alfonso Monge Avellaneda extiende su influencia a través del “cacique” Manuel Torres Quiñones. Estas contrapuestas influencias se van a reflejar incluso en el intento de integrar a Pozo Alcón dentro de la provincia de Granada, como veremos oportunamente y con más detalles en otro momento.

El listado provisional de los alcaldes sería el siguiente:

Juan Romera Pérez: del Partido Conservador, fue alcalde entre 1900 y 1903. Bajo su mandato, se construyó la Torre del reloj y se inauguró también el nuevo cementerio municipal, que sustituía al antiguo situado donde hoy se ubica el edificio principal del colegio. Consiguió también un adelanto en las obras de la carretera 323, en el tramo que llegaba hasta el Santuario de Tíscar. A pesar de que su labor tuvo un amplio reconocimiento en el pueblo, sin embargo fue destituido fulminantemente en 1903 por “gravísimas irregularidades” en la gestión económica que implicaban “el abandono y negligencia punible”, según el expediente abierto que llevó a su cese por orden del gobernador civil.

Manuel Bustos Quiñones: del Partido Liberal, ya había sido alcalde a finales del S. XIX y lo volvió a ser entre 1903 y 1910. Célebre fue su enfrentamiento y polémica en 1908 con el párroco Ambrosio Tamargo a cuenta de los impuestos municipales que a éste le habían sido asignados. En la polémica intervino además Santos Torres Moreno, que había sido alcalde en el S. XIX por el Partido Conservador. Santos Torres acusaba al alcalde de haberse incluido con muchos menos impuestos de los que le correspondían, además de no haber asignado en este reparto a un hermano suyo, farmacéutico, con unas rentas de alrededor de 30000 pesetas. Tras la muerte de Manuel Bustos, en 1911, el Partido Liberal entró en declive hasta casi desaparecer en Pozo Alcón. De esta forma, varios años después, en 1919, este partido sólo contaba con dos concejales en una corporación de trece munícipes.

Manuel Torres Quiñones: del Partido Conservador, representa junto al anterior la esencia de la política de aquel periodo. De una posición económica holgada, pues era uno de los primeros contribuyentes, ejerció el cargo de alcalde en distintos periodos de su vida. Lo fue en los años 20 y también en 1931 tras el fin de la dictadura de Primo de Rivera.

Luis Salazar González: del Partido Conservador, fue alcalde de 1914 a 1915. Posteriormente, en 1924, aparece como cabo del Somatén en Pozo Alcón.

Sello municipal en un documento de 1920

En cuanto al periodo de la dictadura de Primo de Rivera, a través del partido único Unión Patriótica, nos encontramos a:

Bautista Balaguer, que fue nombrado durante un año.

Antonio Jurado Amador: fue nombrado alcalde en 1925 y ostentó el cargo hasta 1928. De gran influencia en la política local, también fue elegido alcalde tras las elecciones de abril de 1931, que aquí se tuvieron que repetir en mayo de 1931, cargo que ejerció durante unas semanas. Y fue además, aunque no exactamente alcalde, el presidente de la Comisión Gestora franquista que, tras la guerra, ejerció el poder hasta el nombramiento de Agustín Tirado Jordán.

Manuel Torres Carmona: fue alcalde entre 1928 a 1930. Hijo y hermano de otros alcaldes, bajo su mandato se dio un paso en el arreglo de calles en lo que podríamos calificar de primer plan urbanístico de la localidad.

Francisco Antiñolo Leyva: farmacéutico de profesión, ejerció el cargo entre 1930 y 1931. De su figura ya nos ocupamos en artículos anteriores.

En cuanto a los alcaldes en tiempos de la República, en el año 1931 se sucedieron nada menos que cuatro alcaldes y un delegado gubernativo: el reseñado Antiñolo Leyva (por nombramiento gubernativo), Manuel Torres Quiñones (por restauración de los Ayuntamientos anteriores al golpe de Primo), Antonio Jurado Amador (por las elecciones de abril) y Juan Rodríguez Moreno (por las elecciones repetidas en mayo de 1931). Entre estos dos últimos, fue nombrada por el gobernador provisionalmente una Comisión del Ayuntamiento presidida por Julio Gutiérrez Funes, encargado de preparar las nuevas elecciones.

En 1934, el alcalde Juan Rodríguez, del Partido Radical, fue destituido por graves irregularidades, tanto de él como de algunos concejales, y sustituido por Lucas Martínez Cerrillo, también del Partido Radical, quien lo sería hasta después de las elecciones generales de febrero de 1936 en que fue depuesto. El gobierno nombró a Antonio Lara Iruela, que era el alcalde cuando estalló la Guerra Civil. De esto último no tenemos más constancia que la acusación que se hace sobre él en la Causa General instruida en Pozo Alcón. También aparecen en estos documentos, como alcaldes durante el periodo de guerra, Juan Antonio Cabezuelo y Moreno Galeote, que sería el alcalde al finalizar la guerra. Nada más sabemos de ellos, excepto el hecho de que todos se caracterizaron por sus esfuerzos para que la violencia de la guerra no se extendiera por Pozo Alcón contra los elementos de derechas.

En cuanto a los alcaldes de la época franquista, además de la Comisión Gestora presidida por Antonio Jurado, tenemos:

Agustín Tirado Jordán: fue nombrado alcalde delegado en 1940. Maestro de Córdoba, había estado destinado en el Fontanar en 1935. Él fue el encargado de continuar la represión inicial e instruir la primera parte de la Causa General.

Juan Torres Carmona: fue nombrado en enero de 1942 y su mandato llegó hasta junio de 1946, en que terminó de manera abrupta, cesado fulminantemente por el gobernador civil. De familia tradicionalmente conservadora, era hijo y hermano de otros alcaldes anteriores. Además de la labor represora, que continuaba sin piedad, Torres Carmona se enfrentaba a varios problemas endémicos y complejos del pueblo: la construcción del alcantarillado; traída de agua potable; edificación de viviendas protegidas; creación de un grupo escolar con viviendas para maestros; la construcción de un pantano; o la finalización de las obras en la carretera 323. Aunque se hicieron algunas gestiones para tratar de solventar algunos de estos problemas, lo cierto es que ninguna se vio iniciada durante su mandato, si exceptuamos los tradicionales arreglos de calles y caminos.

Antonio Siles  García: delegado gubernativo desde 1946 a 1947. Fue nombrado a raíz del desvío de unos camiones de harina del racionamiento, lo que provocó la destitución del anterior alcalde. Bajo su absoluto criterio, se realizaron las averiguaciones oportunas que dieron como resultado la existencia de toda una red de corrupción relacionada con este tema. Con cuantiosas multas y alguna que otra expulsión del pueblo, el asunto quedó solventado. Por otra parte, quizá la obra que más se ha recordado en el pueblo fue la construcción de las diez viviendas ultrabaratas denominadas “La Justicia de Franco”. Viviendas que, por cierto, entregó el 5 de enero de 1948 otro alcalde, Manuel Rodríguez Bustos, que fue nombrado provisionalmente.

Adolfo Segura Salazar: militar de profesión, siendo sargento del bando franquista, fue herido en el frente granadino durante la Guerra Civil, por lo que pasó a formar parte del “Cuerpo de Caballeros Mutilados por la Patria”. Segura Salazar murió muy joven, a los 45 años, en febrero de 1962. Sin embargo, ha sido uno de los alcaldes que más tiempo ha permanecido en el cargo, desde 1949 hasta 1962, y uno de los que más huellas ha dejado en el pueblo por las obras públicas y gestiones realizadas. Por ejemplo, recién nombrado alcalde, aunque la gestión fue anterior, inauguró el busto conmemorativo de Antonio Lazo Rebollo, obra del célebre escultor jiennense Jacinto Higueras. Consiguió que por fin el Estado realizara las obras del grupo escolar “Nuestra Señora de los Dolores”. El Ayuntamiento por él presidido construyó el primer mercado de abastos, que tanto impresionó a Penélope Chetwoder por la variedad de sus productos. Se construyeron también otros edificios públicos como el actualmente ocupado por la Casa de la Cultura y otro en la calle Huertos. En su larga gestión, se hizo el puente de la Canaca como paliativo en las comunicaciones hasta que se hiciera el actual puente sobre el río Guadalentín. Se iniciaron también las primeras obras de un problema antiguo para el alcantarillado de algunas calles principales. Y además de estas obras, su logro más importante, junto al entonces Presidente de la Comunidad de Regantes, Santos Torres Antiñolo, fue por su trascendencia el de la construcción del Pantano de la Bolera. Una obra que, además, trajo al pueblo a dos ministros de Obras Públicas: Jorge Vigón, en 1961, y su sucesor en el ministerio, Federico Silva Muñoz, en 1966.

Visita a Pozo Alcón del Ministro de Obras Públicas , Jorge Vigón acompañado del alcalde, Adolfo Segura en 1961

Manuel Antiñolo Quiñones: fue alcalde durante doce años, desde el 21 de agosto de 1962 hasta enero de 1974. Farmacéutico de profesión –no hay que confundir con el cronista con el que comparte nombre y apellidos, además de que éste trabajaba también en la farmacia-. Todo su mandato se desarrolló en el ayuntamiento provisional, que como tal se había habilitado en 1961, en el edificio que ocupaba el Juzgado Comarcal y otras dependencias. El viejo edificio del ayuntamiento había sufrido un hundimiento en una de sus plantas, por lo que tuvo que ser demolido, procediéndose a la construcción de otro en un solar de 720 metros cuadrados y la expropiación de varias viviendas colindantes. Pero, sin duda, la labor más importante de Manuel Antiñolo estuvo relacionada con la finalización del Pantano de la Bolera en 1968 y las posteriores obras de túneles y canalizaciones. También, en 1963, quedó finalizada la carretera en dirección a Cieza con la construcción del puente sobre el Guadalentín. Todas estas obras trajeron la visita de un nuevo ministro de Obras Públicas, Federico Silva Muñoz, el 6 de marzo de 1966. El ministro fue recibido multitudinariamente con alguna que otra pancarta reivindicativa que decían: “El viejo canal de Iturralde, en ruina. Urge el nuevo canal” y “Agua potable y alcantarillado para nuestro pueblo”.

Manuel Antiñolo Quiñones

Manuel Iruela Morcillo: maestro nacional castrileño destinado en Pozo Alcón. Fue nombrado alcalde en enero de 1974 bajo el primer gobierno de Arias Navarro, tras el asesinato por ETA del anterior jefe del gobierno, el almirante Carrero Blanco. Fue el último alcalde del régimen franquista hasta el 19 de abril de 1979 cuando, celebradas las primeras elecciones municipales democráticas, accedió a la alcaldía Francisco Quiñones Martínez, que se había presentado a las elecciones en una “Agrupación de Electores Independiente”, al margen de los demás partidos políticos que entonces contendieron ya democráticamente y en libertad. Empezaba así un nuevo periodo en la historia de España y en la historia de Pozo Alcón.

Manuel Iruela, a su derecha, Francisco Quiñones y el maestro Manuel Cañete

NOTA: con éste , damos por finalizada esta serie de artículos que se han centrado en gran parte del siglo XX. Queda todavía mucha historia por conocer y divulgar hasta el presente, más conocido, y menos conocidos, los orígenes, primeros poblamientos, la independencia del pueblo, etc. Pero, por ahora, y antes de cortar tanta tela, vamos a hacer un alto en el camino, hasta después del verano, para reorganizar todas las informaciones y datos disponibles. Un cordial saludo a todos los lectores de estos artículos.

José Manuel Leal

8 comentario en “Pozo Alcón: La Historia y sus gentes. L

  1. En el artículo hay varios errores relativos a mi abuelo, Don Adolfo Segura Salazar. Por ejemplo: era Brigada de infantería, Sargento lo fue de muy joven pues ingresó con apenas 18 años en el ejercito, recién empezada la II República, como para atribuir etiquetas sin saber… A cada uno le tocó la guerra donde le tocó. No fue herido en el frente granadino, sino en el de Badajoz. Y la segunda imagen no es de 1961, es anterior, de cuando se inauguró el Pantano de la Bolera. Que por cierto, se hizo por él y gracias a él. Lucho mucho para que el pueblo tuviera agua. Comprendo la falta de documentación en algunas cuestiones, pero para eso está la familia, sus hijos y sus nietos. Conservo mucha documentación suya, así como todos los periódicos de esos días, (por si hay dudas) donde aparece tanto el discurso que dió mi abuelo como el del ministro y además en esa visita se llevó a cabo el nombramiento de D. Jorge Vigón Suerodiaz, hijo predilecto de Pozo Alcón. Y desgraciadamente, se fue muy pronto, en eso sí se ha documentado bien. Gracias.

  2. Muy agradecido por las matizaciones que se hacen al artículo en el que aparece la figura de don Adolfo Segura Salazar y por el tono de la corrección, paso a realizar las siguientes matizaciones que considero oportunas. Respecto a los datos que en el artículo aparecen, como el del grado de sargento o el hecho de que fuera herido en el frente granadino, éstos están extraídos de la semblanza que de él hizo y publicó en el periódico Ideal, de Jaén, el cronista Manuel Antiñolo Quiñones a raíz de su nombramiento como alcalde en 1949. Al parecer, estos datos, con los que sí me he documentado, no son del todo correctos, según la información, sin duda más cierta, de la que usted dispone.
    En cuanto a la visita del ministro, el general Jorge Vigón, efectivamente fue en 1961, cuando las obras del pantano se estaban iniciando y, efectivamente también, el ministro fue nombrado hijo adoptivo de Pozo Alcón. En este punto tenemos que recordar que años después, en 1966, se produjo la visita de otro ministro del ramo, sucesor de Vigón, don Federico Silva Muñoz, y aún faltaba un par de años para que el pantano estuviese terminado.
    Respecto a su labor, no creo haber atribuido ninguna etiqueta política y sí creo, por el contrario, haber expuesto con claridad su importante labor en la alcaldía, no exclusivamente en la construcción del pantano de la Bolera -cuyas gestiones, desde luego, no fueron sólo obra suya- sino también en la realización de otras obras públicas mencionadas en el artículo.
    Por lo demás, como claramente aparece al principio de este artículo, toda la información que ahí se expone está sujeta a cualquier oportuna corrección y ampliación.
    Un saludo.
    José Manuel Leal

  3. José Manuel Leal muchas gracias por este artículo sobre el pueblo donde nací me crié y viví mis correrías dé molzalbete y ererecuerdo muchas cosas que se vivieron dictadas por el poder establecido eran tiempos de ver oír y callar no te preocupes tus artículos a algunos no les gustaran unos se sentiran aludidos por algo otros por lo otro por favor sigue la verdad que más o menos se conoce Ánimo y Fuerza espero la siguiente crónica y ya puestos te contaré una anécdota de mi juventud en el pueblo los inviernos entonces eran duros yo era un lector empedernido en verano no se podía porque él campo se comía todo el tiempo por eso en invierno novelas libros tebeos pero también periódicos pero como no era de la élite tenía un pacto con Enrique él cartero me guardaba el diario Madrid cuando no había nadie en la carteria yo recojia my diario o iba al casino a leer el Ya Te Pido Perdón Perdón por pesado no te conozco por en aquellos tiempos la gente se conocia por los apodos casi nunca por los apellidos bueno perdona mi pesadez a lo mejor ni mirás esto pero muchas gracias por recordarme mí juventud en mi Pueblo dices en tu escrito que habrá una segunda parte me gustaría llegar a leerla muchas gracias gracias un admirador de tu artículo

  4. Muchas gracias por recordar la labor como Alcalde de mi padre Manuel Iruela Morcillo. Según nos cuenta, el nombramiento le llegó por sorpresa, mediante carta del Gobernador Civil de Jaén. Aceptó el cargo como un honor. Trabajó con responsabilidad, entusiasmo y dedicación por Pozo Alcón. En aquellos tiempos no había más recompensa que la satisfacción del deber cumplido. Saludos

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